Editoriales

Atraco a los trabajadores mexicanos

ATRACO A LOS TRABAJADORES MEXICANOS

 

Jaime GARCÍA CHÁVEZ

 

A las instituciones estatales del  país, lo digo categóricamente, por sus decisiones las conoceréis. No es una historia de ahora, es una historia que acumula hechos añejos y convierte a la República en un gran almacén de agravio que más temprano que tarde  explorarán en incontenible reclamo. Así sucedió hacia mediados del siglo XIX y en 1910 los campesinos armados destruyeron el régimen de privilegio que se soportaba en el ejercicio de un poder autoritario que tenía, permanentemente, puesto sus ojos de custodio y todo su corazón al servicio de unos cuantos oligarcas. Indios, campesinos, rancheros, incipientes muestras d e clase media, obreros de las diversas ramas de la economía en manos extranjeras, valían para el régimen de los científicos terratenientes poco menos que un comino. Para los poderosos el servicio servil de las instituciones previstas por la constitución liberal de 1857 y para el resto la represión, la exclusión y la matona de que hacía gala el viejo dictador oaxaqueño, un día distinguido militar contra los intervencionistas franceses y su corte de traidores nacidos en el país, pero enemigos de su soberanía.

 

Hacer paralelismos en el análisis histórico quizá está totalmente desacreditado. Algunos dicen que la idea misma murió con el griego Plutarco. No es esa la miga que alienta este texto. Lo que sí quiero decir es que cómo se parecen aquellos tiempos a los que hoy corren peligrosamente para la nación. Favorecer al monopolio de Televisa con nuevas concesiones, negarle justicia a padres y madres que perdieron a sus hijos en la Guardería ABC, la  realización de elecciones que tienen a la esencia  de la democracia como la fachada del engaño, porque las mismas se realizan con la mano adentro del Estado y los gobiernos, apoyándose en el corporativismo y en el clientelismo, son solo botones de muestra de cómo las instituciones republicanas se desvirtúan y se ponen al servicio de los que ejercen el poder político y económico.

 

La sociedad mexicana está tan abrumada por la llamada guerra contra el narcotráfico y ahora con la aparición del terrorismo como delito contra la seguridad de todos, no nada más de la clase política, las fuerzas armadas y las policías, que no alcanzamos a columbrar socialmente que acontecen en nuestro entorno sucesos de la mayor gravedad y en los que  los dolientes son precisamente los de abajo, los que nada tienen y aún se les exprime más. El reciente informe de la CEPAL coloca a México prácticamente como el campeón en la producción de pobres, reiterando que este fenómeno atroz de desigualdad e inequidad es, qué duda cabe, el gran problema nacional de cuya irresolución depende la inviabilidad del país en todos los órdenes.

 

Y en medio de todo esto viene,  como un rayo mismo del infierno, la resolución con calidad de jurisprudencia emitida por la Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN) que atraca a los pensionados del país para percibir su pensión de acuerdo a la ley vigente. Antes un jubilado en el régimen del IMSS gozaba de la posibilidad de percibir hasta 25 salarios mínimos a la hora de jubilarse, de acuerdo a una ley vigente que no ofrece mayor obstáculo para su interpretación que el elemental conocimiento de la gramática, ahora solo recibirá un tope de 10 salarios mínimos en sus pensiones. Y esto porque así lo resolvió, en la opacidad total que deviene de sesionar en privado, las Suprema Corte de Justicia, a través de su Segunda Sala. Además y para que no le quede duda a nadie lo hizo por unanimidad de sus ministros integrantes. De paso quiero decir que cuando uno ve a estos ministros y ministras no puede menos que pensar en los deshumanizados magistrados franceses que pintó Daumier, pero eso es otra cosa.

 

Es inconcebible y no se sostiene con argumentos de valía la resolución de la Corte. Se ha dicho, para tener una noción comparativa que de aplicarse esta resolución, en su rango mayor representaría 17 mil pesos mensuales, ó sea dos días de salario nominal de un ministro de la Corte. Tenía razón aquel filósofo que dijo que no se piensa igual en un castillo que en una choza.

 

El agravio de la Corte, de  consumarse, afectará  a un millón doscientos mil trabajadores. Pero eso no les importa a las cabezas de las instituciones, del presidente de la República para abajo.

 

 

Por eso tienen razón quienes ahora hacen de las fiestas centenarias oportunidad para salir a la calle y reclamar lo que les pertenece. Hay que resistir.

 

Julio 24 de 2010 

Editoriales

2010: ABSTENCIONISMO, DINOS Y COLUMPIOS

2010: ABSTENCIONISMO, DINOS Y COLUMPIOS

 

Jaime GARCÍA CHÁVEZ

 

 

I

 

Aún no cierro mi expediente de análisis de las elecciones locales de este año, particularmente las realizadas en nuestro estado. Compartiré en breve mi opinión. Empero, hay un tema que por oportuno no puede esperar y tiene que ver con abstencionismo  y legitimidad. El primero se mantuvo, ciertamente, en los márgenes históricos, pero no debemos quedarnos con esa visión. Nadie puede aceptar, por ejemplo, que la participación a favor del PRI, en  números absolutos, sea prácticamente igual para el municipio de Chihuahua y el de Juárez si nos hacemos cargo de las enormes diferencias en densidad poblacional.

 

Lo que me interesa dejar plasmado es puntual: en primer lugar que Cesar Duarte va a ser gobernador beneficiándose con un voto de cada cinco del padrón electoral, en otras palabras su legitimidad es precaria por provenir de una quinta parte del pueblo,  otra quinta parte o voto por opciones diferentes (PAN, PRD) o anulo y las tres quintas partes restantes simplemente se abstuvo de manera absoluta.

 

Si a la quinta parte con que Duarte se alza con la gubernatura le adosa la circunstancia que se trata de una cifra obtenida básicamente del voto duro, el corporativo y, especialmente el clientelar ya tiene usted una primera conclusión que no se deberá perder de vista en los años que vienen: Duarte Jáquez carece de una legitimidad esencial, la que deviene de los votos libres. Se bien que hay mecanismos secundarios que hacen llevadera la vida de los gobiernos y que a esto también se le llama legitimidad, la realidad es que otras categorías dicen más, entre ellas: control, trafico de influencia, enajenación ciudadana, demagogia.

 

Una observación más: el Instituto Estatal Electoral  empezó bien el tratamiento del abstencionismo, lo estudio histórica y sociologicamente y de manera seria. Un gran acierto. Continúo propiciando la cultura de la participación de una manera no del todo afortunada y, desventuradamente, termina mal porque quiere convencernos de que si hubo mucha participación, lo cual es falso y exhibe una oreja desagradable: mejorar la imagen del triunfo de Duarte y, hágase lo que se haga, no lo lograran por el rigor que impuso desde hace mucho tiempo Pitágoras y sus incipientes matemáticas.  Señores del IEE: a lo suyo.

 

 

II

 

DINO-DESPERTAR EN LUNES. Después de beneficiarme con mi prerrogativa ciudadana y de asistir a mi casilla, me retiré a gratificar mis deseos. Ya tarde el domingo, decepcionado porque ni al árbitro electoral le concedieron, siquiera, un lugar protocolario, perplejo por el gran abstencionismo y atónito de ver como las estructuras –gubernamentales, corporativas, clientelares y partidarias- arrastraban a votar a una minoría de ciudadanos sin libertad, dormí con dificultad.

 

El lunes desperté temprano y busque el cuento más breve y genial del mundo, sin dificultad para encontrarlo. Lo leí, pensé en Chihuahua y en México. Duele pero es cierto:

 

 “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Gracias, Augusto Monterroso. Que grande eres.

 

III

 

FUE COLUPMIO, NO MECEDORA. Si habéis nacido ambicioso, Patricio, os compadezco; más si llegáis a acrecentarlo por debilidad del Cesar respecto de aquellos que tienen interés en que lo seáis -no el gobernador de la provincia por cierto- y que habiendo jurado entre si corromperos infinitamente ya se vanaglorian  de haberlo conseguido, permitidme que os desprecie.

 

Pero si sois  sabio, templado, modesto, civil, generoso, reconocido, laborioso y por otra parte de tal clase y nacimiento que podáis dar ejemplo y reglas en vez de tomarlos y de recibirlas, convenid en seguir por condescendencia la locura, los vicios y extravíos de esa especie de hombres cuando, por la deferencia que os deben, hayan ejercitado todas las virtudes que amáis.

 

Ironía picante pero útil, y muy propia para conservar la pureza de vuestras costumbres, trastornar todos sus planes, y obligarlos a adoptar el partido de continuar siendo lo que son y de dejarnos ser cual sois.

 

Bien se ve, Patricio, que no tan solo no   te meneaste seis años en la mecedora anunciada, sino que fue un columpio lo que empleaste. Y es que a diferencia  de la silla con arcos en las patas, el columpio tiene una ventaja: el impulso puede ser ajeno. 

 

ˇQue Júpiter se apiade de la provincia, de sus ciudadanos y sus esclavos! No lo harán otros. El Rey José marcha a combate en la insurrección del siempre–bien-peinado Peñus Nietus, Marcus es pequeño y la diosa menor Minerva solo sabe quemar incienso a los pies de los poderosos, sin voltear para arriba por temor a ser conciente de sus frecuentes yerros.

 

En la mesa de exquisitos manjares, un gladiador africano se quedó con la corona de laurel entre sus manos, la escondió  entre su toga nocturnal. ˇNegrus, eso te mereces!

 

ˇAve Cesare!

 

(Travesura matinal, confeccionada con la gran ayuda de los Caracteres de Juan de la Bruyére, obviamente por tratarse de un caso de paranoia consulté la sección de grandes).

 

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10 de julio de 2010